domingo, 27 de diciembre de 2015

26 Dic Trinidad

 26 Dic
Anoche puedo titular la cena como mala, mala, malísssima.
Coctel de camarones consistentes en camarones en una copa grande de vidrio y cubiertos hasta salirse por el borde, una mayonesa con sabor a limón que se comía cualquier posible sabor que hubiera tenido el crustáceo de marras  y……………….mas nada.
Yo, con mucho mas ojo que Eva me pedí unos espaguetis al Frutti di mari, muy sequi y muy duri a la salsa de tomate requemada con ganas. El lugar, de infausto recuerdo, se lo conoce por el nombre “Paladar San José”.

Mas noche volvimos al parque Céspedes, estaba  tomado por toda la juventud de la ciudad. Había gran ambiente de adolescentes paseando y mirándose unos a otros. Como antaño.
 
                                                       Vista desde el tren
Hoy visitaremos el Valle de Los Ingenios. Hasta el llamado periodo especial, ( caída del telón de acero  y por consiguiente del único cliente que compraba el azúcar), aquí existían desde el siglo XIII, 23 ingenios azucareros, ante la bajada del precio del azúcar y la pérdida del cliente, los destruyeron e hicieron una reconversión hacia ….la nada. Hoy en día están pensando en conseguir capital para rehacerlos.

Tren de principios del siglo XX, bancas de madera, por suerte para los que iban sentados, sin ventanas y un traqueteo infernal. Éramos  muchos más que asientos habían disponibles. Se me acerca una mujer y me pide los billetes, yo con cierta sorna le digo que se los cambio por unos asientos y nos comunica que están por traer unas sillas. Cuando el tren emitió su primer gemido desgarrador, señal que estaba haciendo su primer intento por arrancar y moverse, Eva puso de vuelta y media a la bruja de las sillas y lo que menos le llamó fue mentirosa.
Todo el viaje tanto de ida como de vuelta lo hemos pasado entre la plataforma y el estribo.
El paisaje es muy bucólico, cebús pastando, alguna caña plantada para consumo nacional, gente a caballo y palmeras diseminadas, hacen de este valle un lugar muy bello. Algo muy extraño en un país socialista, mucha tierra ociosa.
                                                         Campos de caña


La gente en el campo vive en condiciones bastantes miserables y con la basura tirada a la puerta. O la educación se está perdiendo o nunca terminó de llagar a ciertos lugares como este.
Primera parada Ex hacienda Manaca Iznaga, su dueño Don Pedro de Iznaga, fue uno de los caballeros mas ricos y sanguinario de la época. En la hacienda se ve una torre de mas de 50 m , que yo creí un campanario, y que se usaba para vigilar a los esclavos.
Una nueva información que me llega a las manos es que los ingenios de este valle se perdieron durante las guerras de independencia y los que se desmontaron fueron los de la zona de Matanzas.

Segunda parada Rancho Guachinango, otra antigua hacienda reconvertida en restaurante para los viajeros del tren. Se forma gran desmadre ya que normalmente hay 2 vagones no muy llenos y hoy son tres vagones a rebosar. No hay lugar para que todo el mundo coma y se siente.
Aprovechando el idioma y después de mucho insistir a la señora desbordada por los  acontecimientos, nos dan una mesa .
Los chinos, japoneses y demás turistas sin habilidades lingüísticas, deambulaban con cara de portero goleado y sin entender como es que en la parada programada para comer, nadie los atendía.
La música que amenizaba el comedor al aire libre era un concierto de Juan Gabriel sinfónico.
Hemos escuchado mas música mexicana saliendo tras los visillos de casas particulares, que música del país.



                                                          Excesos de ampulosidades cárnicas
                                                          Los barrios no turísticos de Trinidad
                                                 Jugando futbol en un plano inclinado



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