miércoles, 16 de diciembre de 2015

Dia 15 Dic



Día 15 Diciembre.
Hay algo que no termina de funcionar, la parsimonia de la mayoría mientras realizan su no trabajo. La falta de unos buenos incentivos por el trabajo bien hecho hace que todos vayan mas lentos que un perezoso. Ejemplo: frente a la casa hay un Doti – tienda de productos liberados donde se compra sin restricción, galletas, agua embotellada, jugos de frutas y poco mass. Para servir a 3 que teníamos delante se llevo 10 minutos. Sus movimientos podían leerse y anticiparse. Todo era un ballet dedicado a la ineficacia. Pido dos botellas de agua y pregunto cuanto es. El rompe el precinto de un paquete de 6 pero no me contesta, vuelvo a preguntar y se vuele despaciosamente y señalando una botella de muestra que tiene sobre un anaquel me dice: - Ahí………lo……. dice……………….
Yo llevo gafas de sol y haciendo el ciego le contesto
-          Pero no todo el mundo tiene la vista tan potente
-          Ah, …….usted ……no ….ve…..bien…………….80 centavos …..por botella

Siguiendo los consejos de Magaly, vamos al hotel Habana Libre, compramos 1 hora de internet y comenzamos una hora de frustración e intentos de conexión fallidos.
Nunca se conecto al blog y cuando decidí enviar las primeras crónicas por internet, nunca me permitió subir las fotos y eso que están rebajadas de peso  a solo 300 Kb. Es tan lento el internet que hasta parecen camareros de restaurante estatal.

Para que todo el mundo tenga trabajo, hay muchas personas para hacer la misma función En los museos, en cada sala hay 3 chica sentadas juntas conversando o mirándose las uñas.
En el museo de arte colonial vimos a uno subido a un andamio de equilibrio inestable con una brocha en la man






o y que recibía órdenes de otro que estaba abajo del andamio y que lo dirigía:
_ Ahí, Ahí, ahora un poco a tu derecha. Pasa la cubeta…..por debajo no, por arriba, así, muy bien.
Dos para hacer el trabajo de uno y otros dos mirando dispuestos a mover el andamio cuando fuera preciso.

Visita al museo de la ciudad: Amplio despliegue de banderas, españolas capturadas por los mambises durante la guerra de independencia. Uniformes variados de los distintos regimientos, armas, muebles coloniales, etc. Lo que debía haber sido una visita agradable de aprendizaje se convirtió en una pesadilla:
-¡¡¡ Qué coño dice ahí!!!
La información estaba escrita en letra muy diminuta y en lugares inverosímiles para ser leída por un ser humano. Las mas de las veces necesitamos ponernos en cuclillas sino de rodillas para poder leerla. En definitiva la museografía era muy deficiente.

Que bonito están dejando la Habana Vieja, se nota que se está invirtiendo dinero procedente de los impuestos al turismo. El resto de la ciudad parece un escenario de postguerra.
Comida en el paladar La Nao. Entradas, maduros ( plátano frito) relleno de ropa vieja, unos y otros de camarones. De segundo un Pargo de por lo menos 35 cm frito.  Demasiada comida otra vez, aunque hoy el precio fue mas alto 44 Cuc´s. Fuimos amenizados por un dúo tropical durante el ágape.
La magia del viaje nos lleva al café París sobre San Ignacio esquina Obispo. Son las 3p.m., nos sentamos en la terraza desde la que se escucha a través de las ventanas el tremendo orquestón que hay adentro.Nunca tomé un café tan guapachoso como este. ¡ Viva el jazz tropical!, primero fue Chan Chan, luego la vida loca de Francisco Cèspedes mezclada con el Oh que será de Caetano veloso. Deja de sonar la música, sale la cantante a pedir propinas. ¡ Joder, tiene un culo que dan ganas de quedarse a vivir en el!

Aquí para todo hay que hacer cola. Queríamos comprar una tarjeta para llamar al extranjero y otra de internet. Hemos dado muchas vueltas buscando los posibles lugares donde las venden, y por fin damos con “el lugar “, entramos al edificio, hay 8 uniformados charlando, a la pregunta de donde se compara la dichosa tarjeta, nos dicen….pregunte ahí
Preguntamos ahí. Ahí es la entrada de una oficina con mostradores y a la puerta hay otro uniformado que va haciendo pasar a una cola inmensa de acuerdo a como se vacían los mostradores. Cuando le dijimos lo que queríamos, nos enteramos que había que hacer 2 colas, una por tarjeta. ¿? Y que necesitábamos el pasaporte, mismo que no traíamos.
Dos colas y un pasaporte para comprar una tarjeta telefónica?????????
El uniformado amablemente me pidió el dinero, entro a la oficina, sacó su documento y nos compró las tarjetas. Que bien, al fín podremos comunicarnos con el exterior.