La cuesta de la vida
7 Dic. Santiago de Cuba.
Después de una siesta reparadora, buscamos el restaurante
1900. Llegamos a la esquina de la calle donde debiera estar el restaurante y de
la nada sale “Don Solícito”
-Qué pena, La Gallega está cerrado. Ah no buscan la gallega,
¿ El 1900?, tampoco esta abierto.
-¿ Cerrados por ser feriado como los museos?
- Noooo, el agua, esta calle tiene problemas de agua y con
mucha frecuencia no pueden abrir, pero mire- señala un cartel verde a lo lejos,
como a tres cuadras- La gente que viene a estos restaurantes termina en aquel.
Buena comida criolla.
- Que amable y solícito es usted, pero llevamos casi un mes
de comida criolla y nos gustaría un sushi.
Ante nuestra determinación, no tiene respuesta. Le damos la
espalda, rodeamos la manzana que aquí son muy pequeñas y Voila…….allí esta el
1900 esperando, abierto y trabajando.
Él, presente en todas partes, hasta en nuestra cena
- -
¿Tienen de todo?.
- - Déjeme que le explique. Estamos trabajando con
el espíritu del gas y no todos los
platos se podrían cocinar apropiadamente. No plátanos, no viandas, no carnes por lo que
nos quedamos solo con pescados y arroces.
Resuelta la duda no hay mucho que pensar, pescado con arroz
Mientras el espíritu del gas cocina a fuego mas lento de lo
normal, hago fotos del restaurante que es una maravilla, patio central con fuente
decimonónica, varias terrazas en diferentes niveles. Tiene pinta de ser del
estado. Finalmente el pescado plancha que pedimos resultó ser un pescado
conservado en salmuera con alto contenido de vinagre de ese que agria el
carácter.
Si alguna vez consiguen exportar la revolución, espero que
la cocina no vaya incluida.
El recibir de la casa donde estamos, en una esquina pracctican la santería
El día va a ser de atracón de museos. Comenzamos en el
barrio del Tívoli donde está el museo de la lucha clandestina. Este lugar loa y
guarda la memoria de los caídos en el fracasado ataque al cuartel Moncada y la
represión posterior.
En el parque Céspedes -¿ Donde escuche este nombre antes?-,
se encuentra la casa de Diego Velázquez. Allí muestran mobiliario ochocentista
y porcelanas del siglo XVII. Lo que más me ha gustado han sido los “Mujarabi”,
celosías que cerraban los pasillos del patio central así como los balcones de
la calle.
Esto son los mujarabis
¿ Que haré para que no me vea nadie?
Museo Bacardí, una colección ecléctica que iba desde pintura
romántica tanto española como cubana, escultura, objetos de generales de la
independencia, incluyendo un torpedo de rio empleado contra las barcazas de
avituallamiento, momias del valle de Paracas en Perú y hasta momias de Egipto y
dos metates mexicanos
Por último visitamos la catedral, bonita por fuera y muy
bonita por dentro. Las fachadas están pintadas de un gris azulado con los
marcos de las ventanas y puertas en blanco. El interior es muy luminoso con
frescos de motivos vegetales por paredes y columnas.
La gran elección
Cada vez la elección de un restaurante se hace mas
peliaguda. ¿ Donde nos arriesgamos hoy a que nos maten otra papila gustativa?
El Restaurante de la Paella del Gran Chef Lindón. ¡ Claro
que sí, Cómo no!
El lugar por dentro es muy divertido pero si te fijas en
exceso te puede quemar la retina. Los
colores de las paredes naranja junto con los rasos verdes, los helechos de
plástico de donde emergen altavoces que sonorizan el ambiente con Sergio Dalma,
Chayanne, Ana Gabriel, los farolitos de tenue luz. Como la comida esté a tono
con la decoración estamos jodidos.
Admirad la profundidad del arroz
-
Tenemos de todo menos conejo y cordero
¿ cómo cocinaran la paella valenciana, que está en la carta
si no tienen conejo?
-¿ Que ingredientes lleva la valenciana?
- pollo, camarones, pescado…….de todo menos langosta.
- Y el arroz es suelto o pegado
- Todos nuestros arroces son tipo paella……mojados
-Ah, son caldosos?
-No, tipo paella, mojados. Repite.
- Y mojados que significa?
- Que el arroz está pegadito, pastosito, “ esclataet” como la paella.
Eva se decanto por la paella de verduras y yo por la paella
con pollo con chorreras.
Ha resultado ser un cuenco de arroz con buen sabor, además
de aceitunas, pero de cantidad excesiva. Nos hemos dejado dos tercios de cada
plato que hemos terminado regalando a una viejita a las puertas de la catedral.
Esta noche cenaremos en el hotelito. En las casas el entorno
es más controlado y podemos opinar respecto a la forma de cocinar.
Todas las fotos de calle están tomadas en el barrio Tívoli, nada que ver con el caótico centro.















