Cuando los deseos se hacen realidad
9 Enero Santiago de Cuba
Noche en el Salón Matamoros. Una terraza en un cuarto piso
al aire libre, el cantinero no ha llegado. Todavía falta media hora para que
empiece el chou. Espero que llegue pronto, el sabor del ron ayuda a olvidar el
regusto de la comida.
Toca el Septeto Cumbre……dirige y canta un septuagenario muy
divertido Juan Alberto de la O.
Hace algunas bromas con nosotros y en la segundo canción “
Dos gardenias” como ve que la estoy cantando y que me la sé, me saca a cantar
con el……..Al llegar a la última frase, me separo del micro y le digo “ El do de
pecho lo das tu solo”.
En el descanso que toman después de una hora cantando le
pregunto
-
Que opinas del reguetón
-
Oye chico, eso no sirve
-
He leído que la dirigencia lo titula como La
vanguardia musical revolucionario
-
¿ Es cierto?, habrá que hacer una revolución
musical.
De camino a casa vemos un lugar cerrado a cal y canto, se
oye música pero no sale un haz de luz,
D´prim, abierto 24 h. Recibirlo es un
placer, complacerlo un desafío.
Cayo Granma
Hoy mañana esperamos inútilmente al taxi contratado para ir
al morro. Conseguimos otro, un BelAir del 56. Precioso, blanco y azul. El morro
es la fortaleza que defiende la entrada de la magnífica bahía de Santiago. La
visita sigue con la toma de un barco que nos ayuda a cruzar a la isla de Cayo
Granma. Isla tan pequeña que le hemos dado la vuelta en 20 minutos de paseo.
Algunas casas de colores pastel, mucha buganvilia roja y
rosa y mucha paz y tranquilidad es lo que ofrece la islita.
Jorge, el conductor, dice que tiene una amiga allí cerca que
posee un restaurante con comida muy buena y vista al mar. Sin prometerle nada,
aceptamos ir a ver la carta. Tienen pulpo que según el cocinero, que da blando
por el secreto de la casa. Aceptamos, total que mas da comer en un sitio o en
otro. Parece ser que la amiga de Jorge tiene “muchos amigos” por que el
restaurante que es una casa particular con varias mesas en las terrazas, se ha
llenado. Todo el mundo va llegando en taxis parecidos al nuestro y con choferes
parecido al nuestro.
El famoso secreto que hacía que el pulpo no quedara duro,
hoy no vino a trabajar. Raro en Cuba, teníamos una salsa picante hecha en
Louisiana, que ha dado el puntito de alegría que le faltaba a la comida. El
conjunto de comida, café y perro coñazo ladrador ha sido aceptable. La vista al
mar, por suerte, mas que aceptable. Para que nos vamos a amargar para dos días
que vamos a vivir y además como dice el dicho…..Mas se perdió en Cuba.
Noche de sábado, plaza de Santigo, hay una orquesta interpretando ¿ qué? Paquito el Chocolatero ,
che que sí, Paquito.












