4 y 5 Dic.
de Holguín a Bayamo en coche…tal cual reza la canción
El día
anterior había contratado un taxi para llevarnos a la ciudad de Bayamo,
distante 54 km. Se hizo la hora y como no aparece y tras una llamada de mi
parte para escuchar las consabidas excusas, salgo, raudo en bicitaxi al parque
Calixto donde se paran todos los tanques del 50 que trabajan como taxis a ver
quien quiere llevarnos. El ganador es Alex, con un lada verde en bastante buen
estado pero con un defecto serio, un ojo en la carretera y el otro en el móvil.
Me invento una estadísticas truculentas mundiales sobre la causa de los
accidentes dividiéndolas en 3, mecánicas, alcohol y distracciones, le invito a
que su familia en el extranjero le mande un “sin manos” y parece entender, lo
guarda y para celebrarlo nos pone reguetón a volumen suficiente como para
convertir a un elefante en Beethoven. Le hago otra salvedad sobre el volumen,
aduciendo la imposibilidad de una conversación con semejante distorsión musical
entre ambos. Eva mas lista lleva sus auriculares en su particular modo Autista.
Desayunador de Jorge, ¡ Quegran persona y personaje!
Desayunador de Jorge, ¡ Quegran persona y personaje!
Me toca
ponderar las habilidades de Cristiano, otro del Madrid, y disculparme por el
empate que el Valencia consiguió ante el equipo de la capital. No vi el partido
pero leí la crónica así que tuve suficientes argumentos conversacionales para
impedir un nuevo ataque sonoro y mas distracciones Movilcelulísticas.
La eterna pregunta
La eterna pregunta
La llegada a
la casa no fue fácil, tuvo que ser precedida de varias paradas para preguntar a
los locales sobre una calle bastante céntrica pero que al parecer, el deporte
nacional es no saber los nombres de las calles de la ciudad donde vives. El
último al que preguntamos si lo sabía ya que era habitante de la calle que
buscábamos desde hacía suficientes décadas como para habérsela aprendido.
También
sufrimos de ese mal crónica que consiste en hacer una reserva telefónica en una
casa porque nos gusta lo que describe la casa y al llegar siempre pasó algo que
les impide alojarnos pero que gentilmente nos buscaron otra, de la que ellos,
claro está, cobraran comisión.
La nueva
casa en Bayamo tiene los peores colchones en los que nos hemos acostado y eso
que hemos dormido en auténticos artilugios para doctorarse en faquirismo.
Uno de los tantos museo cerrrados
Uno de los tantos museo cerrrados
Como
no!!!!!!! Aunque ya las vacaciones navideñas terminaron, hoy es lunes, por lo
que museos, casas de próceres etc., permanecerán cerradas por descanso del
personal.
Nos
encontramos a Simone en el restaurante, comemos juntos y con la risa y la amena
charla con vocablos en italiano, español y Valenciano, que ayuda mucha en estos
casos, no nos damos cuenta que habíamos pedido nuestra comida hacia ya 1h y 25
minútos y que todavía teníamos la mesa vacía salvo los cadáveres de los mojitos
y daiquiris pertinentes. Era un restaurante de 4 mesas, eso si, todas ocupadas.
Algo a mencionar sería la conversación con el “dependiente” que al ofrecernos
la carta , la abre y señalando los entrantes, nos comunica que solo hay arroz
blanco, que de pescados solo sierrra frita y que de carnes, aquí hay mas
variedad, tenemos pollo con salsa de maní y cerdo en todas sus variantes. Que
de una carta de varias páginas, salvo lo mencionado todo lo de mas se convertía
en una lista de deseos , quizá para el día de reyes.
Simone y Eva
Simone y Eva
Bayamo es
una ciudad de no mas 150,000 personas, tiene gran parte del centro cerrado al
tráfico. ¡ Una delicia! Sin ruidos, sin coches, sin bicis, eso dice la señal de
tráfico aunque la realidad es otra. Tampoco hay muchedumbres al no ser una
ciudad muy visitada.

Durante el paseo de la tarde, vamos sin rumbo y de teléfono en teléfono público, tratando de conseguir habitación para el día 6 en lo que parece será nuestra última etapa, Santiago de Cuba.
No hay, no
tenemos, estamos llenos, son las respuestas habituales. Por fin en una nos
dicen que a lo mejor si, pero que su hermana le ha metido mano al libro de
reservas y que no entiende, no sabe si hay habitación para toda la estancia o
solo por los 3 primero días. Genial, tiene 2 habitaciones y no es capaz de
organizarse. Que ya nos llamará.
Evita y sus llamadas consecutivas a Santiago
Evita y sus llamadas consecutivas a Santiago
Nos tomamos
un mojito en un mirador que da a un bosque por donde pasa el río Bayamo y con
vistas a las montañas que rodean la ciudad, pertenecientes a la sierra Maestra,
donde estuvieron escondidos los barbudos cuando desembarcaron en las costa sur
de la isla. Precio, 6, ¿
cómo? Ni que esto fuera una hotel 5* en la playa. Me quieren
dar una explicación para justificar el intento frustrado de atraco, que si la
copa de dos onzas, pero yo empleo el vaso largo de 4 onzas( el mismo que nos
han puesto a lo largo de este mes en cualquier parte) que si mi ron es Havana 3
años, que si………………., vale, todo lo que quieras pero enséñame tu lista de
precios y no me hagas creer que los cubanos que están al fondo, pagan 75 pesos
cubanos por cada trago.
Lo mejor es
que aquí nadie se enfada, nadie se siente agredido, me dijo que le pagara lo
que quiera, y hablamos de otras cosas, al final nos despedimos como si el
diferendo anterior nunca hubiera sucedido.
El hambre
acucia, primer intento, La Cosa Nostra, ya cerró, a la vuelta está nuestra
segunda opción, La sevillana, lo anuncian como comida española y que hay entrar
propiamente vestido, camisa con cuello, no chanclas, no pantalón corto. Yo
entro con sandalias y en camiseta y nadie me pone mala cara. Otra vez un frío
gélido azota el local, pregunto si la comida viene incluida con ropa de abrigo.
Nos atiende
un muchacho, nos pone dos vasos y sale de la cocina con una jarra con hielo,
nos llena los vasos. Del mojito anterior hecho con el mejor ron del mundo,
traemos dolor de cabeza, quizá no era el mejor, solo el segundo mejor. Le pido
una aspirina a eva y me la trago con el vasito recién puesto. Sale la jefa de
sala de la cocina, me ha visto beber,
nos quita los vasos con un paso de ballet al tiempo que nos dice:
-esto no es
para ustedes
-¿ por que, era agua del grifo?
-si, me dice
sonriendo. Aggggggggggg el agua no es potable. Ya me he visto en urgencias, con
sueros, vómitos, fiebre.
Nos enseña
la carta:
-De
entrantes solo tengo garbanzos con chorizo y de segundo cerdo a camarones. Como
aquí todo lo cocinamos al momento, se tarda así que les recomiendo que se pidan
un entrante para distraerse durante la espera.
- Muy bien,
pues garbanzos de primeo y camarones de segundo.
Abrimos las cervezas,
nos servimos un chorrito, nos miramos a los ojos, nos decimos que nos queremos
y ya han llegado todos lo platos juntos, el entrante para amenizar la espera y
los dos platos de camarones humeantes, estaba claro que todo se cocinaba al
momento. Lo que no nos dijeron era que tenía la olla supersónica numismática a
la alta presión de vacío crioscópico. El chorizo era salchicha de Frankfurt a
trocitos minúsculos
Al que
graciosamente nos había regalos sendos vasos de agua envenenada le pregunto
-
Sería
tan amable de regalarnos un par de servilletas.
Tendrían que haber visto la cara que puso, una mezcla de horror,
incredulidad, desasosiego. Vamos, que le comunico que se va 10 años de trabajos forzados al gulag y no
creo que se sintiera tan mal.
Se mete en la cocina, parece ser el refugio de este muchacho, sale la
jefa. Se va a unos cajones que tenemos a nuestras espaldas, los abre y cierra
varias veces a modo de fingimiento de búsqueda afanosa.
-
Lo
siento señor, no tenemos servilletas.
-
No
pasa nada, no se preocupe.
-
Ahora
entendemos por qué el mantel tiene tantas manchas, todos deben limpiarse en el.
Nota del autor: la cuenta total ha sido de 4,5 Cuc´s.
Recordemos que este era el lugar que exigía un código de vestir.
Hoy , vísperas de reyes, es el día de viaje que mas me gusta. No hacer
nada turístico. Fuimos a la policía a ver que hay que presentar para alargar
unos días nuestra presencia en la isla. Se nos acaba la visa el 12. Demasiados
pasos.
Una vista a la casa de cambio. Una llamadas telefónicas y mucho parque,
ahora me siento bajo este arbolote, y ahora allá, bajo aquella sombra.
Comer…..no mas experimentos , directos al hotel
Royalton. No solo la comida es buena si no que conocemos a Gilberto que ameniza
la comida con su voz fina, su silbidito y dándoles la vuelta a las canciones de
siempre y convirtiéndolas en algo diferente. Nos dedica una canción que va a
presentar en un festival. Y para terminar se hace un son rapeado que nos ha
dejado heladospatidifusosemocionGilberto, gran decimero
Precio en pesos cubano de una fruteria y verduleria....el ano grande
Este amigo te pela a la puerta de su casa











