Dia 20 dic.
Dado que Pinar del Rio está solo a 27 km, que mejor que
pasar el día entre sus calles dando un paseíto. A la vuelta de donde estamos,
paran los taxis colectivos a la ciudad, capital de la provincia del mismo
nombre. Hay alguna gente esperando pero ni rastro de taxis. ¿ Será porque es
Domingo?. Viene uno y se llena a empujones, no estamos dispuestos a pelera el
espacio vital pero hete aquí que antes que parta el anterior ya hay uno pegado
a su cola.
1 € por persona, pienso que es un regalo, entramos y OH MY
GOOD!!!!!!!!!!!, la parte posterior está dividida e dos bancas, así que donde
caben 3 ahora caben 6. La incomodidad está compensada, los de atrás no pueden
levantar la cabeza, ya que la curva del techo se lo impediría y yo debo
sentarme de costado, cual damisela cabalgando recio potrillo.
Hay que llenar el coche o no salimos, así que en vez de
salir “raudos en pos de nuestro horizonte”, damos vueltas por la calle
principal arriba y abajo al grito de:
- -
Pinal, Pinal, máquina a Pinal
La gente miraba, estaban parados en la acera pero nadie
hacia un gesto de – Quiero máquina a Pinal- lo cual fastidió al de atrás que
pidió bajarse ante el temor de no volver a enderezar el cuello jamás y a mi me
comenzó a dormir un pie. Finalmente unos incautos picaron, la ignorancia o la
prisa les hizo subirse a aquella lata con motor, sin cristales en las ventanas y
algunos pensareis, ¿ quien quiere ventanas en los coches cubanos?.Sin ninguna
vestidura interior,¿ Quién quiere un panel de plástico, forrado de tela o cuero
que tape todos los mecanismos de cierre de puerta o las poleas inexistentes que
hubieran levantado los también inexistentes vidrios? . La palanca de cambios al
piso, estaba muy cerca de su acelerador y no medía mas de 20 cm, con lo que
nuestro conductor, en cada ocasión que debía cambiar, se agachaba en una
postura nada ortodoxa para la conducción, hacía desaparecer su mano en las
profundidades de lo ignoto y por arte de magia el coche se volvía a sentir
agonizar en vez de morir. Llegamos a la conclusión que tanta flexión era para
facilitar los abdominales.
Y llegó lo inevitable, a la salida de una curva con contra
curva inmediatamente después nos apareció un coche de caballos, aunque había
una doble raya continua pintada en el piso y que significa lo mismo en el
Caribe cubano como en la tundra finlandesa, haciendo otra flexión para reducir
velocidad, los frenos no parecían ayudar mucho, se dispuso a pasar al carro, al
caballo y a los que iban arriba. En eso estábamos, cuando aparece un jeep
circulando por el otro lado. Yo lo vi claro, había que elegir entre la parte
trasera del carro con caballo o la frontal del jeep, tan claro lo vi que me
figuré que terminaba mis días plano como un timbre de correos. Hoy no nos
tocaba, el jeep frenó lo que pudo dejando un espacio entre él y la cabeza del
caballo y por ahí nos escapamos. El silencio en el coche duró unos segundos,
nos miramos unos a otros y el de atrás grito:
-Es que hoy era mi cumpleaños, a lo que contesté
- Pasado mañana es el mío
Las felicitaciones llovían para el vecino y para mi. Luego
empezaron a loar la habilidad del conductor – Que bien lo hizo compadre, como
se metió entre los dos y sin rozar a ninguno.
A ninguno se le ocurrió que todo el mérito fue del jeep que
con unos frenos en forma, hizo el hueco por donde salimos.
por fuera, hay que ver con que salero se tambaleaba
Bicitaxis de Pinal del Río
¿Una premonición? A esa hora se jugaba el partido
En” Pinal del Rio” había una etapa de la carrera ciclista a
Cuba y que en un circuito urbano daban 30 vueltas. Cuando llegamos faltaban 9,
esto nos permitió hacer algo ya que hoy las 4 cosas para ver estaban cerradas.
Palacio de los matrimonios, fabrica de licor de güayaba, el
museo de artes plásticas de Pinar y el teatro. Sólo la espartana catedral
estaba en plena ceremonia de misa dominical y llegamos a escuchar como el
oficiante admonizaba a los fieles que eran muchos y llenaban el lugar.
Las Supremes de Pinar
Colección de nombres
casas de Pinar
Hay que saber donde poner el cartel, hasta el perro se aburrió
Como Marqueses en nuestro Buick del 57
El paseo no ha servido para hacernos una idea de la capital
de provincia que ha dado para pasear
hasta las 12:30 y ya después hemos conseguido un taxi privado, un Buick del 57
pero en un mejor estado que el primero.
Este señor nos ha reconocido ya que nos vío en Viñales en la
mañana y nos avisó de no volver a subir con el taxista gimnasta.
-
Su coche
es el peor de viñales, se le cae a pedazos…..
-Ajá, si usted supiera,
le contestamos nosotros, ya aliviados por estar de nuevo en Viñales
Hoy se cierra el Festival Entre Mogotes y al pasar por “ El
salón del Decimista”, cantaban aquello de:
“Qué buena está la fiesta Mamá”
“ Pues vente pa´qui, Nené
Que bonito, hasta ahora solo había escuchado musca bastante
malona, pero que hoy va y me desquito.
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