23 Dic. CienFuegos
Ya tengo 63 de pleno derecho.
La casa de Maranthony es cómoda. Hemos dormido de un tirón y
sobre buenos colchones y con la sorpresa que el desayuno es en la terraza con
vegetación y un techo de lámina que en dos horas se pondrá al rojo pero que
ahora hace su función y unos hules tapando el sol de primera hora. Es una
maravilla lo que pueden hacer con tan poco.


Primera visita abortada por que el museo naval está cerrado
“pol mantenimiento”. Mejor nos tomamos un algo en la plaza con musiquita.
Vemos a mucha gente sentada a la puerta de la casa , a
cualquier hora, no parece que hay mucho trabajo para hacer. ¿Será que la
revolución ya está hecha o que ya se aburrieron de hacerla?
Las colas para todo son tediosas. La costumbre es quedarse
afuera en la calle y entrar al establecimiento de uno en uno. En la Pizzeria,
en el banco, en la oficina de teléfonos y mucho mas en los dispendios de comida
racionada.
Esta costumbre de hacer cola en la calle te puede llevar a
sorpresas como la que tuvimos ayer al llegar a teléfonos en busca de una
tarjeta para llamadas internacionales.
- Mira , Eva , no hay nadie, parece mentira.
No había nadie en la puerta ya que daba el sol, estaban
todos muy formales, formaditos en la acera de enfrente, que había sombra
fresquita.
Estamos en el café Palatino, suena Chan Chan, luego Cuando
calienta el sol, el cuarto de Tula, Bongos, maracas, voz y contrabajo.
Nos ofrecen un DVD con sus actuaciones. Les pregunto que
siendo la música cubana tan rica porque se limitan al chanchan y compañía y me
contesta:
-La música cubana no es muy conocida en el extranjero y al
ser estas las mas conocidas son las que pensamos que gustan al turista.
- Nooooo, su música es conocidísima, y no solo Buena vista,
La sonora matancera, Beny Moré, Daniel Santos, Bienvenido Granda, y que decir
de todos los éxitos de Rafael Hernández.
Lo que hace el aislamiento, piensan que su música es casi
desconocida afuera de la isla.

Punta Gorda es una península que se adentra en la bahía, con a sierra de Escambray al fondo y que termina en un parque con altavoces en los árboles y una música que te obliga a bailar:
Dile a Catalina que
te compre un güayo que, la yuca se te está pasando.
Vaya casas que tenían los ricachones de ayer, muchas con mas
de 2000m2 de terreno y 1000 construidos.


Don Acisclo del Valle se construyó un palacete morisco
frente al mar , que hoy en día es un restaurante. Inexplicable que alguien se
haya construido algo tan psicodelicomarihuano si no ha sido bajo los efectos de
un psicotrópico tropical.
La comida es en el club Cienfuegos, tenis, piscina, club
naútico.
Pedimos paella de mariscos. Habia una paella Cienfueguina, a
base de pollo, cerdo, mariscos y como caldo de fondo ….cerveza. Eva no me ha
permitido que la pidiera.
En cada plato habían por lo menos 250 gr de arroz, bueno
engrudo y que 45 min. Después no pudimos terminar. Eso nos pasa por temerarios.








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